Concurso. Diciembre 2017

El concepto de “la mirada de Toni” se fundamenta en la percepción del mundo a través del objetivo, que permite reflejar una realidad inaccesible a la mirada convencional. El espacio central del proyecto que acoge al visitante le permite obtener esa percepción del mundo real de forma aislada, casi descontextualizada, en donde se observa una pequeña imagen del cielo, para devolverle imágenes que reflejan el interior, la esencia misma de cada uno de los modelos.

El proyecto del Centro Internacional de Fotografía Toni Catany en Llucmajor nace del análisis del municipio y de la aspiración a constituirse en referencia internacional. La villa está caracterizada por la poderosa presencia de la Iglesia de San Miguel y por el Conjunto Histórico de Sant Bonaventura. El resto de espacios públicos responden a un esmerado caserío bastante homogéneo de calles bien trazadas. Pero en la carrer Cardenal Rosell emerge un desafortunado edificio de excesiva altura en las inmediaciones del Centro que perjudica la escena urbana en donde éste se implantará. El proyecto cabalga entre la casa-estudio y el museo-espectáculo. Entre la sensación de revivir el espacio familiar de Toni y la sensación de experimentar el mundo a través del objetivo como Toni. Se rehabilita la primera crujía del edificio del carrer Convent.

El Centro Internacional aspira también a convertirse en referente cultural y por ello se proyecta un edificio que es respetuoso con la historia y con la escala urbana pero incorpora un elemento singular, una pequeña torre que emerge para mitigar el dañado entorno inmediato. El espacio interior se disuelve como en una gran “cámara oscura” para mostrar la “obra revelada”. Incluso el espacio central de acogida que nos introduce en el mundo de Toni Catany dispone de un diafragma que permite regular la luz natural y garantiza la oscuridad absoluta en las salas expositivas que disponen de luz artificial.

Se proyecta rehabilitar el primer cuerpo edificatorio que presenta fachada a la carrer Convent, ya que está protegida su fachada, la escalera, su arco posterior y el celler. Sin embargo el resto debe ser desmontado ya que el Centro Cultural Internacional requiere espacios capaces de mostrar la obra de Toni Catany en una instalación que la tipología del caserío no permite. La gran bóveda integradora se apoya sobre el cuerpo histórico y se despliega hacia la carrer Cardenal Rosell que presenta un alzado tallado que pretende reflejar la fracturada sencillez de la fachada actual.

Fernando Visedo

Reflexiones y pensamientos acerca de la arquitectura social , el urbanismo y steelframing
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